Historia de Vlad III que inspiró a Bram Stoker para crear el personaje de Drácula

Historia de Vlad Tepes, todo lo que no sabías

La historia de Vlad Tepes en rumano, Vlad III o Vlad «El Empalador» fue la que inspiró a Bram Stoker para crear al vampiro más famoso de la ficción. Así que sí, Drácula existió, ¿pero hasta qué punto es cierto lo que se cuenta de él? Vamos a hablarte un poco sobre la vida de Vlad III, verás como, en algunas cosas, la realidad no dista tanto de la ficción.

¿Dónde y cuando nació Drácula?

Vlad III, nació en el año 1431 Sighisoara una ciudad medieval y fortificada situada en el centro de Transilvania. Su padre era Vlad II un sanguinario gobernante también conocido como Vlad Dracul, que tuvo dos hijos legítimos más, Radu y Mircea.

Historia de la infancia de Vlad Tepes, posible origen de su maldad

En el año 1442 Vlad II se vio forzado a entregar a dos de sus hijos como rehenes o garantía de sumisión. Así, Vlad Tepes y su hermano pequeño Radu fueron llevados por generales del imperio otomano a Estambul.

Cuando Vlad vuelve a casa, descubre que su padre ha sido asesinado apaleado y que a su hermano Mircea lo habían quemado y enterrado vivo. Esto pudo ser el detonante para que se convirtiera en Vlad «El Empalador».

Castillo de Bran. Se suele asociar con Vlad Tepes pero la historia dice que su vivienda fue el Castillo Poenari.
Castillo de Bran, se vincula con Vlad III pero parece que dónde vivió realmente fue en el Castillo Poenari

Vlad III era un firme candidato al trono, pero un primo de su padre, Vladislao II, se impuso como gobernante debido al apoyo de los húngaros. La historia de Vlad Tepes no terminó ahí, en 1448 con ayuda de los otomanos invade Valaquia sin éxito, su primo lo vence y él se tiene que exiliar.

En 1946 consigue su objetivo, con la cooperación de los húngaros vuelve a invadir Valaquia y logra matar a Vladislao II. Algunos relatos dicen que lo decapitó en una batalla cuerpo a cuerpo.

Una vez en el poder, comenzó la aterradora historia de Drácula

Cuando al fin alcanzó el poder, fue implacable y despiadado con sus oponentes políticos y con los nobles que habían traicionado a su padre. Vlad Tepes pasó gran parte de su vida forjándose una reputación aterradora, fue tan perverso y cruel que se expandió por el mundo entero.

¿Qué hizo Drácula? La historia de las torturas de Vlad Tepes es espeluznante

Una de sus prácticas era capturar prisioneros y después hacerlos empalar, de ahí su apodo, Vlad «El Empalador». El procedimiento era introducirles un palo por el recto, subirles y dejarles morir lentamente, algunos seguían con vida tres días más. Esto aterrorizó a sus enemigos, los turcos.

Existe una espantosa leyenda que cuenta que una vez capturó a una familia, hirvió a uno de sus miembros y obligó al resto a comérselo.

También se dice que envenenaba pozos o que provocaba incendios. Se cree que mató a más de 100.000 personas, el 20% de la población más o menos, y que disfrutaba viéndolas sufrir y morir poco a poco. No cabe duda de que su inhumanidad desafiaba a la razón.

La muerte de Drácula no puso fin a su ira

En el año 1462, los turcos consiguieron derrotar a Vlad Tepes. Estuvo doce años apresado en Hungría en los que alimentó su sadismo capturando ratas y pájaros, a los que despellejaba y empalaba con un pequeño palo de madera. Finalmente, en 1476 volvió a ser candidato al trono de Valaquia. Esta fue su tercera etapa como gobernante que terminó con una emboscada turca en la que calló abatido. Fue decapitado y su cabeza, colgada en una estaca, se exhibió en el centro de Estambul, su cuerpo fue enterrado en el monasterio de Iago Snagov. Tiempo después se abrió el ataúd y para sorpresa y estupor su cadáver no estaba.

Muchas desgracias se han atribuido a la maldición de Vlad III, entre ellas la peste de Caragea.
Imagen de Pixabay

La maldición póstuma de Vlad Tepes

Con su muerte no se terminó la historia de Vlad Tepes, pues firmó un documento maldiciendo a su enemigo. Prometió que volvería y que su maldición y él se vengarían de todos los que le habían traicionado.

En el escrito él mismo dice que sobre aquellos que no acataran sus normas y ocuparan esas tierras rumanas, caería toda la maldad del mundo y una ira divina.

Pero, ¿realmente ha afectado la maldición de Vlad a Bucarest?

Lo cierto es que la ciudad ha sufrido calamidades como pestes y hambrunas, generación tras generación. En el conjunto de estas catástrofes, destaca una sobre todas, la peste de Caragea.

Es innegable que Bucarest ha padecido mucho después que Vlad «El Empalador» les maldijera para siempre. Posteriormente a su muerte, tras años de incendios arrasadores, terremotos y guerras, ocupa el poder un gobernador nombrado por el imperio otomano, su mayor enemigo. A continuación se queman el palacio y el centro de Bucarest.

Por si esto fuera poco, 450 años después de la peste negra, la gente comienza a enfermar. Un brote que devastó Bucarest, se conoce como la peste de Caragea y tuvo una mortalidad del 50%, es decir, que arrasó media ciudad por lo que se asoció con un castigo divino o maldición.

Algo muy extraño e inexplicable es que la peste de Caragea no se extendió a más zonas, no salió de la ciudad. Es incomprensible debido a la agresividad de esta epidemia.

Unos 20.000 cadáveres se enterraron en una fosa común a las afueras de la ciudad y hasta el siglo XX no se construyó nada sobre esa zona y lo que se edificó fue el parlamento.

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